Resiliencia: ¿Cómo es la persona resiliente? (Parte I)
A lo largo de la vida, se viven situaciones y circunstancias difíciles de afrontar y gestionar que hacen que psicológicamente uno sienta que supera sus capacidades, además de pensar que es incapaz de salir de ellas. Esto puede ocurrir en situaciones delicadas como, puede ser, la vivencia de una situación traumática, una catástrofe, la pérdida de un ser querido, padecer una enfermedad, la ruptura de la pareja, tener dificultades socio-económicas, etc.
En estos momentos, en la situación que nos encontramos con el COVID-19, más que nunca nos podemos estar encontrando en esa situación.
Cuando suceden estas circunstancias, en muchos momentos se cuestiona si se tiene la capacidad para poder aceptar, afrontar y restaurar lo ocurrido.
Por ello, ante una misma situación, las personas pueden gestionarlo en base a dos enfoques:
- El primero sería el de dejarse llevar, sintiendo que le ha superado la situación y que no puede resolverlo (generando sentimiento de frustración y fracaso) e incluso lo posterga a otro momento por el propio bloqueo emocional.
- En el segundo enfoque la persona se enfrenta e intenta solventarlo, buscando soluciones y superando el periodo de dolor emocional en el que poco a poco va recomponiéndose así mismo ante lo vivido.
Este último enfoque, definiría el concepto de resiliencia . Ésta se define como la capacidad de hacer frente a las adversidades y a las situaciones difíciles que van ocurriendo a lo largo de la vida, transformando el dolor en fuerza psíquica y física para poder superarlo y salir fortalecido de ellas.
La resiliencia no es una capacidad innata, sino que se adquiere y se aprende . Pero sí es cierto, que existen factores genéticos que predisponen esta capacidad, así como un ambiente resiliente, el cual favorece el desarrollo de esta habilidad desde la niñez, creando adultos psicológicamente sanos y fuertes.
Las personas con resiliencia son aquellas que ante las adversidades no se rompen, sino que luchan e intentan soportar el impacto, transformándose después a su estado original. Asimismo, al enfrentarse a los diferentes retos de la vida, acaban desarrollando habilidades y fortalezas que les hacen ser psicológicamente más fuertes y con una mayor maduración personal.







